El principiante en la práctica de yoga

La relación del principiante de Yoga, con la práctica del asana (postura)


Cuando comenzamos a practicar asanas nuestro cuerpo debe romper la rigidez de muchas zonas y tonificar la flacidez de otras. Debe intensificar el estado energético y establecer de forma continua la práctica. Esta primera fase en los ejercicios de Yoga para principiantes, está caracterizada por un esfuerzo sostenido al que casi nadie está acostumbrado someterse.


El resultado de este cuadro de cambios es un cuerpo que tiembla, suda a mares, respira ruidosamente y cuyo cerebro se debate en procesar una enorme cantidad de información de la piel que hasta entonces no había manejado, con la antedicha molestia de la tensión muscular y de las articulaciones.


Como ven, esta primera relación del Principiante de Yoga, con la práctica del asana difiere mucho de la imagen del yogui tranquilo y estable que controla “sin esfuerzo” todo su cuerpo y su mente con elegancia y paz. Es normal que la mente durante este período rechace el ejercicio y sea compleja su relación con él.


El sistema osteo-muscular debe extenderse con la consiguiente tensión de sus tendones y ligamentos. Los músculos y nervios deben sostener extensiones isométricas durante largos períodos de tiempo. El sistema respiratorio del principiante en Yoga debe adecuarse para abastecer la nueva demanda de oxígeno que este trabajo exige. Se trata de una etapa en la que todo el organismo se transforma rápidamente para hacer frente a un ejercicio distinto.





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