La Búsqueda



"Al tener uno un cuerpo humano, debe pensar con su corazón sobre cuál es el fin de la vida". (texto chino titulado Fachi-yao Sung Ching)


La Búsqueda no sólo empieza en el corazón, sino que también termina allí.

Es un esfuerzo para elevarse hacia un plano superior y expandirse hacia una dimensión más vasta, hacia su identidad total. Eso atrae la parte más importante de sí mismo: ser, esencia, Consciencia.

"¡Hombre, Cónocete a Ti Mismo!" Entre el hombre corriente que se considera como es y el filósofo que hace exactamente lo mismo, está el Buscador. En el primer caso, la actitud es estrecha, limitándose a atender las inevitables necesidades y exigencias de la vida cotidiana. En el otro caso, se estableció la paz de la mente, se satisfizo la sed de conocimiento y se realizó la displina del yo. Entre ambos, el Buscador es aquél que no está satisfecho consigo mismo, tiene un fuerte anhelo de llegar a ser un hombre mejor, más iluminado. Trata de ejercitar su voluntad en la lucha por la realización de su ideal.

La Búsqueda es la apertura del ser interior. Es una travesía, por lo que quien se compromete a ella es verdaderamente un peregrino. Y como ocurre en muchas travesías, en el trayecto pueden encontrarse dificultades, fatigas, obstáculos, demoras y tentaciones. Y con seguridad habrá peligros, trampas, contrariedades y enemistades. Se trata de un viaje de regreso al hogar. El Padre está aguardando a su hijo. El padre lo recibirá, alimentará y bendecirá.

¿Qué es la Búsqueda sino un proceso de reeducación moral y autoconquista mental, un sondear y vencer aquellos defectos que no dejan que la Luz entre en la mente? ¿Cuál es el oculto significado metafísico de la Búsqueda? Es que el yo infinito, existente en el hombre, descubre que no puede lograr autoexpresarse adecuadamente en la vida finita e imperfecta del mundo. El ego tal vez haga sus intentos y lo que pueda, sin embargo el gozo, la sabiduría, la serenidad y la perfección -que son atributos naturales del Yo Superior- finalmente eluden cada uno de los movimientos del ego. En última instancia no hay otra salida, salvo dejar de buscar y aferrarse al mundo exterior ó recogerse en el propio interior. Ahí, en lo recóndito de su propio ser, existirá de allí en adelante una satisfacción perdurable.

Es importante encontrar una vida interior profunda sin abandonar la vida exterior activa. Si hay algo valioso que el ser humano debería aprender es el estudio de la propia consciencia. No se trata de un catálogo de los numerosos pensamientos que juegan dentro de esa consciencia, sino de una investigación profunda de su naturaleza en sí misma, de su propio yo puro y no adulterado. Ésta es la causa superior por la que realmente vale la pena trabajar, es el propósito espiritual que hace que valga la pena vivir la vida. Primeramente, descubrir al Yo Superior y en segundo lugar, rendirse a éste. De esta manera el hombre cumple el propósito de su vida en la tierra.

No comprendemos la hondura de nuestro propio ser, el misterio en el que él se asienta. Hablo por la humanidad en general. En medio de todo el bullicio del mundo, ¿cuál es el oculto propósito de la vida? en última instancia ¿qué clase de hombres debemos ser?

Aquello que realmente ES (en contraposición con lo que PARECE SER, detrás de los incontables objetos de este variado universo) es UNO SOLO, sin principio, sin fin, el origen de todo, el padre de la consciencia del "yo". Esta verdad brinda al hombre la esperanza final.

En alguna parte, a lo largo del camino, él la descubrirá, actuará a partir de ella y se redimirá.

Mientras el hombre no conozca la parte más importante de sí mismo, la mejor parte de lo que él posee, durante todo ese tiempo seguirá siendo un ciego creador de sus propias aflicciones y el incauto juguete de sus propias trivialidades. Mientras el hombre sea un extraño para su propia alma divina, durante todo ese tiempo ni siquiera empezó a vivir. Todo lo que hace es existir.

Ganar dinero, proveer a la subsistencia y triunfar en lo profesional y comercial tiene un adecuado lugar en la vida y debe conciliarse con ésta, pero, en comparación con el cumplimiento de la aspiración espiritual, debe considerarse que aquello otro tiene un lugar absolutamente secundario.

En la vida, nada es más importante que la Búsqueda, llegará el tiempo en que descubriremos que tampoco hay nada más agradable. Esto es inevitable en una Búsqueda cuya naturaleza esencial es una armonía y paz ininterrumpidas. Ningún objeto mundano, ninguna persona, ningún placer podrá brindar la satisfacción que se experimenta en la unión con el Yo Superior.



Paul Brunton
Extracto de "La Búsqueda"

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