Estar en el Tao


Estar en el Tao es:

* Amar todo lo que se hace y prepararse con eficiencia para hacerlo cada día mejor.
* Buscar esa verdad que no tiene forma y que se expresa intangiblemente en la acción sutil, espontánea.
* Entender que toda acción forzada está reñida con su esencia íntima.
* Atreverse a ver el mundo con la conciencia ordinaria y sencilla, tal como un niño suele ver aquello que le rodea.
* Reconocer que el hombre superior realiza su vida sin ningún curso de acción premeditada, preconcebida y sin ningún tabú. Simplemente decide lo que es correcto hacer en el momento preciso.
* Saber que hay que tratar a las cosas como cosas, pero sin dejar jamás que a uno se le trate como cosa.
* Saber que acompañando a las cosas se evita separarse de ellas y que dejando que las emociones vayan a donde quieran, se evitará la fatiga existencial.
* Comprender que el que sabe vivir jugando con las circunstancias, no permitirá jamás que las cosas le dañen.
* Saber que el estar libre de daño no se debe a elementos externos, mágicos, protectores, sino a una prudencia inteligente de actitud vital y de acciones constructivas armónicas.
* Saber que los amigos de la vida son lo débil y blando, y que lo rígido y lo violento son los amigos de la muerte.
* Entender que el único progreso auténtico que el hombre puede entender está en su interior.
* Comprender que el hombre sabio es aquel que está igualmente feliz tanto en circunstancias favorables como en desfavorables, y que toma las cosas como vienen sin angustiarse.
* Entender que cuando el hombre destruye a la naturaleza se empieza a destruir a si mismo.
* Saber que hay que disfrutar de todo lo que hay en este mundo aquí y ahora, sin distracción y sin ligarse a nada.
* Saber que nada empieza con el nacimiento ni termina con la muerte, lo real está ahí todo el tiempo, por un tiempo sin tiempo.
* Ir por el mundo imperturbablemente, no importando donde uno vaya ni las circunstancias que emerjan a nuestro paso, a nuestro alrededor, gozando las cosas en su total integridad en el momento presente.
* Vivir el día libre de planes y especulaciones,  hacer bien lo que tiene que hacerse en el momento preciso en que tiene que hacerse, y después olvidarse totalmente de ello.
* Saber que el hombre auténticamente sabio no intenta criticar a las personas por lo que falla en si mismo y jamás pasa vergüenza por sus errores.
* Saber que se tiene que sentir el juego de la vida en lo más profundo de uno mismo.
* Saber que el camino del Tao no es el camino del hombre, sino el camino del universo.
* Saber que la prisa y el retraso son formas de resistencia al presente.
* Saber que cuando el hombre vive integrado en su  centro enciende su luz interior y, aunque no lo sienta, ayuda a sus semejantes, aún su propia sombra ilumina la oscuridad.
* Saber que apoyarse en alguien es caerse.
* Saber que nadie puede vivir nuestra vida sino uno mismo, los demás podrán compartir nuestra existencia pero no vivirla.
* Saber que hay que disfrutar de todo aquello que se recibe por poco o insignificante que sea.
* Saber que vivir en armonía con el Tao es estar en continuo movimiento, a veces Yin, a veces Yang.
* Comprender que si no se vive lo que se conoce, de nada sirve el conocimiento.
* Entender que hay que saber ver las cosas con los ojos de la sabiduría del universo y no con los de la cultura humana.
* Saber que el hombre que está en contacto con la naturaleza encuentra siempre un sutil mensaje en ella.
* Saber que sin amor un hombre se seca, como si fuera un árbol sin vida.
* Saber que vivir es enfrentarse a lo nuevo.
* Saber que el hombre no es otra cosa sino el producto de sus pensamientos, de sus emociones y de sus actos.

La vida no se detiene en el ayer, se va tragando los días y siempre es la víspera. No dibujes el pasado, no preguntes el futuro, vive el momento. Escribe con tu puño y letra una tarjeta que diga "Vive el momento", ponla en donde puedas verla y que esta humilde tarjeta te recuerde tu aquí y tu ahora.

Alejandra Mora
Extracto de "Tai-Chi Meditación en Movimiento"

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