Somos canales de sabiduría



El Espíritu es la fuente infinita de la sabiduría. Cada vida humana es un canal a través del cual esa divina sabiduría fluye continuamente. Algunos canales son amplios, mientras que otros son estrechos. Cuanto más grande sea el canal, mayor será el flujo de poder proveniente de Dios.

Somos canales únicos, singulares, porque en nosotros reside el poder de reducir o ampliar nuestra capacidad. Se nos ha otorgado el poder de elegir y la capacidad del libre albedrío.

Algunas personas obstruyen el canal de su vida, con el fango de la ignorancia acumulada, sin permitir jamás que sea limpiado por la draga del conocimiento. El océano de la verdad procura infructuosamente introducir un mayor volumen de sus aguas a través de aperturas tan angostass.

Hay otras personas que siguen cavando, ampliando, profundizando el canal de su vida mediante la autodisciplina y la formación, invitando así a que pase un volumen aún mayor de sabiduría divina.

Jesús el Cristo fue uno de los canales más grandiosos a través de los cuales fluyó la sabiduría cósmica. Debemos recordar que todo canal es finito y tiene sus limitaciones. Creo que jamás nacerá un profeta que pueda contener o agotar todo el océano de la verdad en el corto espacio de su vida.

Siempre vendrán otros profetas que expresen la verdad de forma diferente. Aunque la verdad infinita deba, por lo tanto, estar circunscripta a cierta magnitud incluso en manos de los profetas, estas grandes almas, sin embargo, ayudan a ampliar el pequeño canal de otras vidas, inundando esas orillas con sus sabiduría ilimitada.


Paramahansa Yogananda

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