Beneficios de la práctica


La salud es un estado de equilibrio entre los elementos del cuerpo y todos los sistemas anatómicos y fisiológicos, de forma que cada una de las partes del cuerpo funcione desarrollando suavemente y sin interrupción todo su potencial; pero en la vida normal no siempre es así. También es importante la firmeza de los aspectos mentales, morales y emocionales. La espiritualidad es el complemento de la salud, y sitúa los asuntos humanos en relación con lo universal. El principal objetivo del YOGA es avanzar hacia esta meta.

Los YOGA SUTRAS de PATANJALI (I,30-31) enumeran los distintos defectos físicos y psicológicos que dificultan el avance hacia cualquier objetivo. Entre ellos se encuentran la enfermedad, la apatía, la duda, la despreocupación, la desidia, la indulgencia sensual, vivir en el mundo de la ilusión, la incapacidad para avanzar y para consolidar el avance. A éstos hay que añadir las dificultades psicofísicas: el dolor, la desesperación, el temblor corporal, y las dificultades respiratorias. El YOGA es un medio por el que podemos aumentar nuestro control sobre todos estos problemas.


La salud no es algo que podamos dar por garantizada; muy al contrario, hemos de esforzarnos por mantenerla. El YOGA nos enseña que esto se consigue mediante la práctica de las ASANAS.


Las ASANAS forman parte integral del YOGA. No son un mero ejercicio físico, pues afectan a procesos psicológicos y fisiológicos. Están relacionadas con todos los demás aspectos del YOGA, y tienen su raíz en la ética y su fin último en la espiritualidad. El YOGA utiliza el cuerpo para ejercitar y controlar la mente, de forma que en un estadio posterior el cuerpo y la mente puedan, en conjunción, armonizar con el alma.


Las ASANAS del YOGA afectan y penetran en el interior de cada célula y tejido, insuflándoles vida. La gran variedad de posturas hacen que el cuerpo se desarrolle con vigor, que los órganos internos funcionen perfectamente, y que la mente esté siempre alerta. Cada una de las ASANAS tiene una forma que la diferencia de las demás. Para ejecutarlas se necesita la extensión, distensión y resistencia exacta. Las ASANAS alinean piel, carne y estructura muscular con el esqueleto.


Hay posturas y ciclos de posturas con los que se consiguen muy distintos efectos: estimulantes, relajantes, energizantes, vigorizantes, de ayuda al sueño o a la concentración, etc. Todos estos son efectos laterales de una correcta práctica de YOGA. Por ejemplo, las posturas de pie proporcionan vitalidad; la posición de sentado es relajante; los giros purifican; las posturas supinas son de descanso; las posturas invertidas desarrollan la fortaleza mental; el balanceo proporciona sensación de ligereza; los giros de espalda proporcionan alegría, y los saltos desarrollan la agilidad.


La relajación es un arte en sí misma. La calidad de la relajación depende de la intensidad de las posturas que la preceden.


Muchas de las dolencias y defectos más comunes, entre los que se incluyen muchas afecciones crónicas, pueden remediarse con la práctica de las posturas del YOGA, que actúan sobre zonas concretas del cuerpo, como son las articulaciones, el hígado, los riñones y el corazón. Los movimientos y estiramientos de las posturas, incluyendo la colocación de los órganos internos en las posturas invertidas, ejercen un profundo efecto sobre su funcionamiento. El cuerpo se oxigena y se llena de sangre limpia, se descongestiona y descansa. Mejora nuestro vigor, capacidad pulmonar, el funcionamiento cardíaco, tono muscular, circulación y la respiración. En estos principios se basa el YOGA terapéutico.


Mehta, Silva, Mira y Shyam
Extracto de "Yoga: el método Iyengar"

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