Todos somos principiantes


"Todos somos principiantes." Esta afirmación no es una humorada. En efecto, comparados con los yoguis hechos y derechos, particularmente con los grandes yogis de la India antigua, todos somos realmente principiantes. Sin tener en cuenta más que el ámbito de los asanas, el más accesible de todos, nos sentimos muy imperfectos en relación a los maestros de India. Y es una suerte, ya que es normal no perder la modestia, incluso si llegamos a realizar un asana un poco más difícil.

Pero hay razones mucho más profundas para considerarse un principiante. Efectivamente, en su práctica de yoga, tanto el practicante experimentado como el que recién comienza se encuentran exactamente en la misma situación psico-fisiológica y deben respetar las mismas reglas. La diferencia se encuentra en todo caso en el nivel, por otra parte muy accesorio, de su respectiva flexibilidad. En cada etapa de su evolución, el practicante debe volver incansablemente a los principios esenciales, los mismos que se enseñan al principiante.

En definitiva, y excepción hecha de los Maestros, es muy poco lo que sabe un yogui hecho y derecho, en relación con la inmensidad del yoga.

André Vanb Lysebeth
extracto de "Mi sesión de Yoga"

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