La Respiración



"Respirar no es una actividad intelectual. Por consiguiente, al principio puede parecer extraño leer y reflexionar acerca de algo que se hace en todo momento. Desde la primera respiración al nacer hasta el último aliento que sale de nuestro cuerpo al morir, respirar es algo que el cuerpo sabe cómo hacer para asegurar nuestra supervivencia básica. En este mismo momento, su cuerpo está respirando y esta noche cuando se acueste su respiración fluirá aspirando y espirando sin que usted lo piense. Esta respiración automática le permite sobrevivir, pero cuando la bloquea o limita a través del hábito, esa respiración que en un tiempo realizaba de manera tan cómoda se vuelve automáticamente restringida y distorsionada. Esta respiración alterada de modo inconsciente le permite sobrevivir, pero no le deja desarrollarse.

La respiración afecta a los sistemas respiratorio, cardiovascular, neurológico, gastrointestinal, muscular y psíquico, y también tiene un efecto general sobre el sueño, la memoria, el nivel de energía y la concentración. Todo lo que usted hace, el ritmo que mantiene, los sentimientos que experimenta y las elecciones que realiza están influidos por el metrónomo rítmico de la respiración.

Cuando usted nació todo su cuerpo respiraba. Cada célula vibraba con la vitalidad de su respiración. Todos los huesos, músculos y órganos se movían con cada respiración. Cada nervio era energizado por ella, cada glóbulo la transportaba y cada instante adoptaba como ritmo propio el fraseo de su respiración. En la actualidad la mayoría de nosotros ha olvidado cómo es respirar plena y totalmente con la vitalidad del recién nacido. Lo hemos olvidado, pero no lo hemos perdido. Al recuperar la plenitud de nuestra respiración también recuperamos muchas otras dimensiones de nuestras vidas."

Donna Farhi, extracto "El gran libro de la respiración"

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